El día empezó mal, indigestiones que no me habían permitido dormir por la noche, la extraña sensación de que no sabía nada. Emma insultándome y riéndose de mis contestaciones. 7:30 de la mañana, el reggeaton puesto al tope, con la intención de tranquilizarnos-funciona-.
9:30, empieza el examen de lengua, una chica casi se marea al pasar la lista el profesor de Ciencias de la Tierra, Emma sacó su quit anti-mareo y le dio un poco de sales. Yo miré mi horario, todos los exámenes terminaban a la 1:30, no puede ser!!! Empezar a las cuatro de la tarde y terminar a la una y media. ¿Quién hace ese tipo de horario? Me acerque el papel hasta tenerlo pegado a la cara y leo: Duración del ejercicio.
Hubo serios problemas con las etiquetas por parte de algunos de mis compañeros no se enteraban dónde pegarlas, pero se resolvió todo al final. Después de tres horas y media fuimos a comer macarrones con queso y un yogurt caducado que sabía igual, incluso mejor que uno recién salido de la fabrica.
Ya a las seis de vuelta a casa pensaba que se me había olvidado pegar unas cuantas pegatinas en el examen de matemáticas y eso significó volver a la universidad, para darme cuenta de que no se me había olvidado. El resto del trayectorio fueron dicusiones sobre si P(A) x P(B) era una propiedad o un método para comprobar la independencia de sucesos, quién mató a que gatos y gritarles a la gente que pasabamos: ¿a dónde iban a tocar? o ¿qué iban a tocar? (en el caso de Jesús).
En general salió todo bien, pero ya veremos como irá mañana.
como dijo uno de los Beatles -tanto monta, monta tanto-, the Dream is over
ResponderEliminar